sábado, 4 de febrero de 2012

Una agradable sorpresa

Cuando estoy estudiando o preparando un trabajo y no puedo salir todo lo que quisiera, suelo escaparme una horita y dar una vuelta por mi barrio. Tengo el recorrido y tiempo perfectamente calculado, siempre el mismo, y quizá por eso se me hace muy corto. El camino no tiene vistas espectaculares, pero veo a bastantes familias paseando y me resulta muy agradable.

Uno de los días en que caminaba pensando en todo y en nada reparé en una especie de "torres" a modo de puerta de ciudad con un cartel que ponía: "Colonia de la prensa".


Desde entonces, cada vez que he hecho el recorrido no he podido evitar adentrarme en el recinto y husmear como aquel que ha encontrado una especie de tesoro.

Curiosamente en ningún momento busqué información por internet, pero por casualidades de la vida no hace mucho encontré una noticia en el periódico El País que hablaba de dicha colonia.


Según la información que he podido recavar, la colonia, de estilo modernista y diseñada por el arquitecto Felipe Mario López Blanco, fue la primera subvencionada con la Ley de Casas Baratas, se construyó a principios del siglo XX, en el entonces pueblo de Carabanchel, y estaba destinada a ser un lugar de vacaciones para los periodistas.

Formada en su origen por 33 hotelitos, la colonia fue en parte destruida en 1936, ya que Carabanchel se encontraba en el frente de batalla de la Guerra Civil. Estos son dos hoteles supervivientes de los 33 construidos:


Algunos chalés cuentan con detalles cerámicos, vidrieras, torreones, pináculos, dibujos arabescos, estrellas de David o frases en hebreo... que destacan en relación al resto de la edificación. Tan curioso como la apariencia puede ser el tamaño de las casas teniendo en cuenta que se trataba de viviendas subvencionadas: dos plantas, cuatro habitaciones, tres baños, comedor, salita de estar, despacho, despensa, leñera, gabinete, terraza, tocador y una parcela de 600 metros cuadrados con jardín.




En la década de los 50 y en la de los 60, con la llegada de inmigrantes y la unión del pueblo de Carabanchel a Madrid, algunas de las casas se convirtieron en insulsos edificios de viviendas; no siendo hasta los ochenta cuando se empezaron a restaurar la casas originales.


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